A veces, la luz del sol sobre el océano puede camuflar una realidad bastante destructiva para el ecosistema. Resulta que la ropa sintética, cuando queda expuesta a la radiación solar, se convierte en una vía constante de liberación de microplásticos que ensucian los mares. Un trabajo de investigación llevado adelante por la Chinese Research Academy of Environmental Sciences y la Universidad de Nanjing ha confirmado que el sol termina degradando las telas de poliéster. Este proceso genera miles de fibras microscópicas que, casi sin darnos cuenta, terminan flotando en el agua y acumulándose en el ambiente marino.