En las aguas argentinas, el fondo del mar enfrenta un daño que muchas veces pasa desapercibido. Barcos enormes recorren el Atlántico Sur arrastrando redes que pesan toneladas, literalmente “barriendo” los fondos como topadoras submarinas. Todo lo que encuentran, desde peces y huevos hasta corales, es atrapado o destruido. Detrás de estas máquinas, el paisaje queda desolado. Ecosistemas enteros se transforman en desiertos que pueden tardar décadas, incluso siglos, en recuperarse, según advierten organizaciones ambientalistas como Greenpeace Argentina.