En las profundidades del Pacífico oriental, un grupo de investigadores de Chile y China se prepara para un reto que podría cambiar la comprensión de la vida en los océanos. Su objetivo es descender hasta 8.000 metros en la fosa de Atacama, una de las más extensas del mundo, para buscar organismos que sobreviven gracias a la quimiosíntesis, un fenómeno que convierte compuestos químicos en energía. Este viaje, que recorrerá alrededor de mil kilómetros y visitará unos 50 puntos distintos, se prolongará durante dos o tres meses y promete ofrecer una visión inédita de los ecosistemas más profundos y remotos de la Tierra.