El deshielo en los polos no es una predicción futura: es una realidad en curso. El nivel del mar sube y las zonas costeras se transforman. Las imágenes satelitales y modelos climáticos ofrecen advertencias claras.
Incluso bajo los escenarios más optimistas, el retroceso de las capas de hielo es probable. Este fenómeno impacta de manera directa sobre millones de personas que viven en regiones vulnerables. Las ciudades costeras ya enfrentan desafíos crecientes.
Las decisiones actuales sobre consumo energético y emisiones de carbono son clave. Cada grado, cada tonelada, cada política tiene un efecto acumulativo.
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