El cambio climático está desplazando a comunidades costeras en América Latina, donde el aumento del nivel del mar está destruyendo viviendas y afectando los modos de vida tradicionales. En lugares como Tabasco, México, el mar ha avanzado más de 500 metros tierra adentro, obligando a familias a abandonar sus hogares.
Sin embargo, muchas de las soluciones implementadas han empeorado el problema. Espolones y rompeolas solo han desviado el oleaje hacia otras áreas, provocando más erosión y desplazamiento. Las medidas a corto plazo no están resolviendo la crisis.
Es crucial que los gobiernos latinoamericanos actúen con medidas de largo plazo y basadas en datos confiables. Sin estaciones de monitoreo adecuadas, los efectos del cambio climático seguirán afectando a las regiones más vulnerables, con consecuencias devastadoras para millones de personas.