Los registros de temperatura en los océanos superan máximos históricos, afectando dramáticamente la vida marina. La migración de especies y la muerte de corales son evidencia de un problema creciente.
Las consecuencias van más allá de la biodiversidad marina; impactan a comunidades humanas, economías, y la seguridad alimentaria. La pérdida de hábitats y especies amenaza la cadena alimenticia marina y la economía de zonas costeras.
Frente a esta crisis, es imperativo tomar medidas de mitigación y adaptación. La protección de ecosistemas marinos, junto con esfuerzos globales para reducir emisiones, son pasos cruciales para revertir esta tendencia.