El huracán Otis, con vientos de hasta 270 km/h, dejó una estela de destrucción en México, convirtiéndose en un símbolo del cambio climático y su influencia en desastres naturales.
La rápida escalada de Otis de categoría 1 a 5 destaca la importancia de las aguas cálidas del Pacífico y el efecto del calentamiento global en su intensificación.
Frente a la devastación, la prevención mediante energías renovables y prácticas sostenibles se presenta como la única vía para mitigar futuros eventos climáticos extremos.