Los océanos están en una situación crítica debido al aumento de las temperaturas, un claro indicador del cambio climático. Este fenómeno provoca no solo la pérdida de biodiversidad marina sino también impactos en la seguridad alimentaria y fenómenos meteorológicos extremos. Los estudios muestran que las olas de calor marinas se han intensificado y prolongado desde la década de 1980, duplicando su frecuencia y causando eventos como la extinción masiva de especies como el cangrejo de las nieves en Alaska. Estos cambios en los océanos afectan no solo a la vida marina sino también a las condiciones en tierra, intensificando las tormentas y huracanes. La reducción de hielo marino en la Antártida ilustra cómo el calentamiento oceánico puede desencadenar un círculo vicioso que aumenta la temperatura del mar y provoca más olas de calor. Frente a esto, el PNUMA promueve una hoja de ruta para reducir las emisiones en sectores clave, en línea con el Acuerdo de París. La necesidad de acción es clara: reducir las emisiones, invertir en soluciones basadas en la naturaleza y aumentar la investigación para proteger nuestros océanos y clima.