¿Puede una sola persona marcar realmente la diferencia y cómo la duda se interpone en el camino de las prácticas sostenibles?
La duda en uno mismo, o la falta de confianza en uno mismo y en sus capacidades, es por desgracia algo que campa a sus anchas en nuestra sociedad moderna.
Crecemos compitiendo con todos y con todo lo que nos rodea y, como resultado, perdemos la confianza en nuestros propios potenciales.
De lo que quiero hablar es de la inseguridad y el escepticismo arraigados en nosotros desde la adolescencia.
¿Cómo podemos superar la duda de nosotros mismos y evitar que nuestra propia aprehensión se interponga en el camino del desarrollo sostenible?
El nacimiento de la duda
El siglo XXI es un periodo de avances tecnológicos sin parangón, abundancia de bienes de consumo e infinidad de oportunidades.
Por desgracia, también es un periodo de competencia, perfeccionismo y dudas sobre uno mismo.
En esta era, a gran parte de la población se le ha enseñado desde una edad muy temprana que, para los estándares de la sociedad, no somos suficientes.
Desde la adolescencia, nuestra naturaleza competitiva nos dice que no somos lo bastante atractivos, lo bastante deportistas, lo bastante altos, lo bastante bajos, lo bastante sanos, lo bastante graciosos o lo bastante ricos.
Puedes seguir leyendo esta nota ingresando al siguiente link: